Países en todo el mundo se endeudan para resistir las tormentas provocadas por Trump

Cómo financiar los subsidios a los combustibles y los programas sociales sin recurrir a más endeudamiento, se plantean los países ante la crisis energética por la guerra de Donald Trump en el Medio Oriente.

Dulce Olvera | Ciudad de México, 20 de abril 2026 – 12:05 am (SinEmbargo).– Ante el encarecimiento del petróleo por la guerra del Presidente Donald Trump en el Medio Oriente, países como México, Canadá y miembros de la Unión Europea están perdiendo ingresos tributarios aplicados a combustibles con tal de evitar un incremento en alimentos y otros servicios.

La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo evalúa recortes al gasto público para seguir teniendo margen para destinar casi 1 billón de pesos anual en programas sociales. Además, renovó el acuerdo con empresarios, productores y tiendas de autoservicio para mantener el precio de la canasta básica en 910 pesos.

«Cuando hay choques externos como lo que está pasando en el Medio Oriente, que tiene impacto en los energéticos, le deja muy poco margen de maniobra al gobierno para actuar. Si decide hacer un subsidio como lo ha hecho con las gasolinas, que tiene un costo muy importante fiscalmente, pues te deja con menos capacidad de hacer otras cosas, entonces tienes que elegir recortar, tienes que precarizar y al mismo tiempo hemos tenido expansiones muy fuertes de temas de gasto en programas sociales que no han venido acompañadas de aumentos equivalentes en la recaudación», explicó el economista mexicano Diego Castañeda Garza.

Los gobiernos europeos, el de Argentina, entre otros, ya vienen de mayores niveles de deuda y menor espacio para gastos de emergencia por la pandemia por la COVID-19, la invasión rusa en Ucrania en 2022 y las tasas arancelarias del Gobierno de Estados Unidos, por lo que ante este otro choque externo organismos internacionales prendieron las alarmas ante mayores endeudamientos de las naciones para absorber los subsidios a los combustibles y a fertilizantes, productos encarecidos a partir del conflicto bélico que suelen traspasarse a la canasta alimentaria.

La deuda pública bruta a escala mundial ascendió hasta casi el 94 por ciento del PIB en 2025, y de mantenerse las trayectorias actuales alcanzará el 100 por ciento del PIB global en 2029, un nivel registrado solo tras la Segunda Guerra Mundial, estimó el Fondo Monetario Internacional (FMI) este mes.

«Dado que la deuda ya es elevada en muchos países, la política fiscal debe responder con cautela, prestando apoyo donde sea necesario sin llevar las finanzas públicas al borde del abismo (…) Cuando se considere necesario un apoyo fiscal para proteger a los más vulnerables frente a shocks externos de gran intensidad, dicho apoyo deberá ser focalizado, oportuno y temporal, y habrá de financiarse con las dotaciones presupuestarias actuales mediante una reordenación de las prioridades de gasto», planteó en sus perspectivas de la economía global.

Es decir, el FMI llama a no endeudarse más dado que estos momentos de incertidumbre presionarán al alza el pago de los intereses de la deuda. Particularmente en sus perspectivas de América Latina menciona este mes de abril:

«Dados los elevados niveles de deuda, la región no dispone de mucho margen para aumentar aún más los déficits presupuestarios. En cambio, la prioridad deberá consistir en reducir los gastos menos esenciales o en captar ingresos de las empresas y los hogares con mayor capacidad económica».

Subsidios a gasolinas y recaudación
En el caso de México, el endeudamiento no es el problema, sino el poco espacio de gasto extraordinario por los insuficientes ingresos tributarios y petroleros. Aún así, desde marzo la Secretaría de Hacienda está subsidiando el impuesto especial a la gasolina magna y al diésel.

Al corte más reciente de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), el precio promedio no ha superado los 24 y 30 pesos el litro, respectivamente, y estamos lejos de la situación en Estados Unidos donde se reportan precios (4 dólares el galón) no vistos desde 2022.

Pero el erario está dejando de recibir 5 mil millones de pesos a la semana que vendría por el impuesto especial a los combustibles (IEPS), lo cual en parte se compensa con un aumento en los ingresos petroleros porque la mezcla mexicana oscila los casi 90 dólares el barril, por lo que la sangría queda en 2 mil 500 millones de pesos semanales, ha detallado la Presidenta Sheinbaum.

A la par, el Secretario de Hacienda Edgar Amador aseguró que de los 6 billones de pesos de ingresos petroleros y tributarios anuales, casi un billón de pesos se destina este 2026 en programas sociales.

Como muestra la gráfica con datos de enero-febrero (antes de los subsidios a combustibles), el mayor origen de ingresos públicos en México ya no son petroleros, sino son los tributarios, particularmente el Impuesto Sobre la Renta (ISR), no el especial a combustibles.

La Presidenta Sheinbaum expuso el martes 14 de abril que hasta el Gobierno de Enrique Peña Nieto el SAT condonaban impuestos de manera discrecional, pero a partir de la estructura de impuestos, particularmente al ISR, «paga más quien más tiene». Aún así, de acuerdo con Oxfam, el 1 por ciento con mayores ingresos paga, en proporción, menos impuestos que el resto del país.

«Además hay que poner un impuesto especial a las grandes fortunas, es algo que en todo caso se debe analizar en nuestro país», comentó la mandataria en Palacio Nacional.

De aplicar una tasa del 3 por ciento sobre la riqueza de aquellos con fortunas por encima de los mil millones de dólares, se podrían obtener cerca de 153 mil millones de pesos en un año. De cobrar el 3 por ciento del patrimonio neto a los individuos con fortunas de más de 100 millones de dólares, se podrían recaudar 259 mil millones de pesos anuales, de acuerdo con estimaciones de Oxfam.

Canadá, socio comercial de México, también anunció un plan para recortar el impuesto federal sobre la gasolina, el diésel y los combustibles de aviación hasta principios de septiembre. El Primer Ministro Mark Carney lo calificó como una “medida responsable y temporal” que reducirá los costos para el transporte y las empresas. Hasta el momento, el Gobierno federal de EU no ha tomado ninguna medida para reducir artificialmente los precios, pero algunos estados como Indiana han suspendido el impuesto a la gasolina.

El Procurador Federal del Consumidor, Iván Escalante, colocó una lona en una estación de servicio de Repsol, ubicada en Amecameca, Estado de México, donde se encontró el precio del diésel en 31.99 pesos el litro. Foto: Profeco.

En Europa, Alemania redujo los impuestos sobre los combustibles; Italia prorrogó la reducción del impuesto sobre los combustibles hasta principios de mayo y en Grecia, el gobierno introdujo un «pase de combustible» para proporcionar ayuda económica a conductores y propietarios de motocicletas con bajos ingresos, con sus respectivos costos.

Pero el FMI alerta que los subsidios a los combustibles, aunque «resultan atractivos desde el punto de vista político», son costosos, difíciles de retirar y fomentan un mayor consumo cuando la oferta es limitada, lo que empuja aún más al alza los precios mundiales.

En la misma línea, Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo y exdirectora del FMI, afirmó estos días que los gobiernos deberían proporcionar únicamente medidas de apoyo temporales y específicas.

Por su parte, el economista mexicano Diego Castañeda Garza coincidió en entrevista que, para no afectar tanto los ingresos de los gobiernos, los subsidios a combustibles deben ser focalizados al transporte de mercancías y al transporte público, aunque tenga costos políticos al afectar a los otros usuarios de automóviles.

«En el caso de México tenemos un espacio fiscal muy reducido, entonces ese tipo de subsidios que se vuelven caros para las arcas públicas terminan por dejar malas opciones de política pública que son aumentar las medidas de austeridad, que haya más recortes en otro tipo de servicios públicos o el endeudamiento, que no necesariamente es un buen tipo de endeudamiento porque no es en infraestructura, no se va a traducir en retornos a futuro en la economía», expuso.

Escenarios posibles
El FMI prevé tres escenarios posibles, dependiendo la duración de la guerra y de la crisis energética. Si tiene alcances limitados, como hasta ahora, se proyecta que el crecimiento mundial se desacelere hasta el 3.1 por ciento en 2026, debajo de los registros recientes cercanos al 3.4 por ciento en 2024-2025 y la inflación general aumentaría hasta el 4.4 por ciento.

En un escenario con aumentos mayores y más persistentes de los precios de la energía, el crecimiento mundial se ralentizaría aún más, hasta situarse en el 2.5 por ciento y la inflación alcanzaría el 5.4 por ciento este año. Y en un escenario con mayores daños en las infraestructuras energéticas de la región en conflicto, dando lugar a la mayor crisis energética de la era moderna, el crecimiento mundial se reduciría a apenas un 2 por ciento y la inflación se situaría por encima del 6 por ciento.

«El estándar es que tendrían que pasar de 60 a 90 días sin que haya ningún incidente en la región para que las primas de riesgo se normalizaran y los seguros volvieran a operar con cierta normalidad y quisieran asegurar a las naves; si Irán y Estados Unidos llegaran a un acuerdo realmente duradero y se estabilizara todo, como quiera no vamos a ver los efectos hasta dentro de dos o tres meses porque hay incertidumbre», aseguró el economista Diego Castañeda el 17 de abril, día en que Irán anunció la reapertura del Estrecho de Ormuz.

Cuanto más se prolongue la guerra, más dañinos serán sus efectos sobre el crecimiento económico y los mercados laborales. Pero además muchas economías avanzadas están entrando en este episodio con niveles elevados de deuda y los rendimientos soberanos (pago de intereses por deuda) podrían reaccionar con mayor intensidad a los shocks inflacionarios que en episodios anteriores.

El FMI estima para México un crecimiento de 1.6 por ciento en 2026, respecto al 0.6 por ciento de 2025. Ese año, el saldo de la deuda del sector público de México ascendió al 53.8 por ciento del PIB respecto al 44.8 por ciento del PIB en 2018, antes de la pandemia, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda.

A la par, la tasa de inflación de 4.59 por ciento (Inegi, marzo 2026), aún está lejos del más del 8 por ciento reportado en 2022, en el marco del inicio de la invasión rusa en Ucrania.

Para Estados Unidos, el epicentro de este conflicto bélico, el Fondo Monetario Internacional proyecta que la deuda bruta del país alcance el 142 por ciento del PIB en 2031, y la deuda de China se estima hacia un nivel de 127 por ciento del PIB en 2031.

Para estabilizar la trayectoria de la deuda de EU, expone el FMI, se necesitan medidas por el lado de los ingresos y los gastos, incluido el gasto que se destina a los principales programas de prestaciones sociales. Pero la Casa Blanca anunció a inicios de abril que solicitará al Congreso la aprobación de aproximadamente 1.5 billones de dólares adicionales para defensa en el año fiscal 2027, un 40 por ciento más que en 2026, a la par de un recorte de 73 mil millones de dólares en programas de clima, vivienda y educación.

La estabilización de la deuda de China requerirá reformas tributarias y de la seguridad social, y una reestructuración de la deuda de las entidades de financiamiento de los gobiernos locales. El Departamento del Tesoro envió previamente una carta a instituciones financieras en China, Hong Kong, Emiratos Árabes Unidos y Omán para amenazar con imponer sanciones secundarias por hacer negocios con Irán. Dos bancos chinos han recibido advertencias por manejar dinero iraní. Trump visitará Beijing en mayo para tener un encuentro con el Presidente chino Xi Jinping.

En Europa, para conciliar los compromisos adquiridos en materia de defensa con las presiones derivadas del envejecimiento demográfico, los gobiernos tienen que reordenar de forma tangible las prioridades de gasto, observó el organismo internacional.

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